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Permalink Responder para Joaquin Caro Astorga el junio 9, 2009 a las 5:08pm
Permalink Responder para Milena Caldas Galindo el junio 10, 2009 a las 9:51pm
Permalink Responder para Milena Caldas Galindo el junio 11, 2009 a las 7:55pm
Permalink Responder para Joaquín Pineda Portillo el junio 16, 2009 a las 5:35pm Si es posible pero hace falta una fuerte concienciación y, en la mayoría de los casos, reeducación no sólo del turista sino de todos los agentes que componen un destino turístico (desde el camarero del restaurante hasta el tío que está en el quiosco vendiendo chicles).
Propongo cursos gratuitos de sensibilización, de pocas horas y subvencionados por alguna institución pública, además del reparto de pequeños dossieres con unos sabios consejos.
Aquí dejo un articulo, al hilo de nuestros amigos de ecotumismo.
La búsqueda de la sostenibilidad en el turismo va camino de convertirse en un objetivo prioritario para todos los destinos y segmentos que se precien en este país. No se trata ahora de demonizar intentos, ni mucho menos, pero leo estos días que el Convention Bureau de la Costa del Sol ha organizado unas jornadas sobre sostenibilidad para fomentar las buenas prácticas en el sector del Turismo de Congresos. Esta acción surge al hilo del proyecto ‘Costa del Sol, destino responsable, destino sostenible. Unidos por un compromiso’, que el Patronato de la Costa del Sol ha venido anunciando a bombo y platillo en los últimos meses. Este “ambicioso proyecto”, en palabras del ente promocional, aspira a transformar el sistema de desarrollo turístico de la Costa del Sol y cambiar tanto su imagen, como su posicionamiento actual. La iniciativa contempla acciones similares a los acuerdos adoptados en la reunión informal de ministros europeos de Turismo celebrada en abril y que se recogen en la denominada ‘Declaración de Madrid’. Esto significa que ya, de entrada, hablamos de humo adornado con buenas palabras, porque de esa declaración al día de la fecha todavía no se han desprendido acciones concretas. En cualquier caso, y volviendo al tema que nos ocupa, ¿realmente puede la Costa del Sol posicionarse como un destino sostenible y responsable? Quién más, quién menos, tiene una imagen predeterminada de este famoso destino español metida en la cabeza… y cuanto menos, la cosa puede parece a día de hoy un poco utópica. Esto se merece un análisis…
Vaya por delante que la Costa del Sol es un lugar que me trae muy buenos recuerdos. No en vano, allí pasé varios años de mi vida y allí, incluso, llegue a trabajar en el Patronato de la Costa del Sol durante unos meses. Es por eso que quizás siento la obligación de posicionarme y escribir algo al respecto. Hablamos de un destino pionero en muchos sentidos, surgido del mismo impulso emprendedor que tuvieron varias zonas en España para posicionarse en su día como una alternativa de mejora socioeconómica para el país. En ese sentido, podríamos meter a la Costa del Sol en el mismo saco que a Benidorm, pero no sólo en el mal sentido de la palabra. En un contexto difícil, estos destinos tiraron del carro del resto del país y vislumbraron un futuro mejor, aunque con el tiempo se ha demostrado que el precio que pagaron ha sido, tal vez, demasiado alto. Hablar de turismo sostenible y responsable cuando se cuenta con un océano de hormigón y cemento por toda la costa es un tanto descabellado, aunque no imposible.
Pero la cosa no se reduce a eso. El principal problema de la Costa del Sol no es que esté totalmente construida allá donde vayas, sino lo que implica todas esas construcciones. La especulación urbanística se ha visto reflejada, principalmente, en torno al turismo residencial que durante años y años se ha vendido en la zona. Claro… hablar de respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades que conforman el destino, cuando muchas de sus poblaciones están semivacías la mitad del año, resulta bastante difícil. La estacionalidad de la demanda tampoco ayuda, aunque en ese sentido la oferta de turismo de congresos puede paliar en parte los efectos. En cualquier caso, ¿cuantos congresos son necesarios organizar para que se compense una cosa con la otra? ¿Es eso sostenible? Me asaltan las dudas… Volviendo al océano de hormigón y cemento, y dando por comentada la cuestión ligada al turismo residencial, hay otra reflexión que merece la pena reseñar.
La planta hotelera y extrahotelera de la Costa del Sol, ligada a todas estas construcciones, es una de las mayores de toda España. ¿Que pasa cuando es necesario llegar a un nivel de estancia minima, para cubrir el umbral de rentabilidad de un hotel, y éste no llega? En un contexto de crisis como el actual y en una zona altamente competitiva como la Costa del Sol, en donde un hotel suele tener varios más alrededor, tristemente la solución suele ser entrar en una guerra de precios que no ayuda en nada a posicionar el destino en términos de calidad y, mucho menos, de sostenibilidad. Eso cuando el hotel no se pone reducir al máximo el tiempo que permanece abierto o, directamente, echa el cierre definitivo y se queda ahí como magnífico adorno urbanístico. Esto no contribuye a que el turismo sostenible sea, no solo una necesaria y urgente defensa del medioambiente, sino también del paisaje… y además en la Costa del Sol existe la mayor concentración de campos de golf de toda Europa. Por mucha eficiencia en la gestión de los recursos que puedan poner en marcha, yo lo veo como otro inconveniente.
Todo esto por no hablar del monocultivo económico de una provincia que, a día de hoy, cuenta con una población que vive directa o indirectamente del turismo en su gran mayoría. ¿Cómo paliar una dependencia tan grande hacia un solo sector en un territorio conformado por y para la actividad turística? Resulta complicado pero supongo que no será imposible. En este sentido, el proyecto está diseñado a largo plazo y desde luego que, antes que no hacer nada, está bien plantear un lavado de cara estructural a un destino que, a grandes rasgos, está obsoleto en muchos aspectos. Simplemente, como suelo decir en casos similares, hay que andarse con ojo y mirar con lupa, sabiendo tener la suficiente mirada crítica como para distinguir casos y casos. La Costa del Sol, un destino responsable y sostenible, puede que sí… pero, en términos medioambientales, sociales, económicos, culturales y paisajísticos, desde luego que le queda aún mucho camino por recorrer .
Como lo veis???
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Caminando hacia un turismo responsable
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