Tus recuerdos viajeros se vuelven siempre allí, y a la primera oportunidad, volverás para vivir de nuevo y plenamente la experiencia que te ofrece. Porque lo que más te ha inspirado en ello son su misterio, su ambiente de sensualidad y la intimidad del intercambio. No cabe duda, entonces, de que ya has descubierto tu loveplace: es decir, aquel destino turístico con el que te relacionarás no sólo a través de recuerdos y experiencias positivas, sino a través de vínculos emocionales, profundos y duraderos.
Hay muchos factores que, dirigiéndose a nuestros sentidos, influyen en la creación de estos vínculos. Algunas formulas de cómo crearlos están siendo esbozados por una de la más importantes agencias de marketing a nivel internacional, Saatchi & Saatchi a través de su Ceo Mundial Kevin Roberts, acuñando los conceptos de Misterio, Sensualidad e Intimidad.
Partimos de la premisa de que lo que mueve a los seres humanos es la emoción, no la razón. La diferencia esencial entre la emoción y razón es que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón nos lleva a elaborar conclusiones. De esta forma, el principal factor para la construcción de las relaciones esta basado en el Amor. Y la mayor complejidad que encontraremos es en cómo y con qué construir el Amor, en nuestro caso hacía nuestros destinos turísticos.
Lo primero, necesitamos establecer “Respeto”. Éste nace de lo que hacemos: es decir, sólo podemos ser respetados respetando nosotros mismos nuestro producto, nuestra tierra y sus recursos; comprometiéndonos con nuestra comunidad local y nuestra cultura; creando autoestima, riqueza, prosperidad, puestos de trabajo y opciones de poder eligir donde y como vivir, tener alternativas de desarrollo.
De esta forma, un LovePlace va un paso más de un simple destino turístico, pasando de la información a la relación, de ser un lugar reconocido, a ser un lugar amado por la gente, de lo genérico a lo personal, de la promesa de calidad al toque de Sensualidad, pasa de ser un Símbolo a ser un Icono.
Por todo esto, un Loveplace no es propiedad ni de los residentes del destino, ni de las empresas hoteleras ni siquiera de las propias administraciones públicas. Un Loveplace es de la gente que lo ama. Los consumidores pueden oler el engaño a Kilómetros de distancia. Si tú no estas enamorado de tu propio destino, ellos tampoco lo estarán.
¿Amarán a nuestro destino también mañana? La lealtad exige consistencia. Cambiar es bueno, pero para el cambio necesitamos involucrar a las dos partes, demanda y oferta.
Si has encontrado tu loveplace, cuéntalo y acepta la responsabilidad de llevarlo hacia otros, de manera que se pueda convertir en relato que relaciona la historia de nuestros destinos.
¿Cuál es tu LovePlaces?
Comentar
Comentario por Alva Sueiras Fanjul el abril 14, 2010 a las 6:06pm
Comentario por Antonio el abril 13, 2010 a las 9:21am 



Comentario por Antonio el abril 7, 2010 a las 11:30am
Comentario por PAZ el abril 7, 2010 a las 10:49am 
Bienvenido a
Caminando hacia un turismo responsable
© 2012 Creado por Daniel Villagrán.

¡Necesitas ser un miembro de Caminando hacia un turismo responsable para añadir comentarios!
Participar en Caminando hacia un turismo responsable